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El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) publicó en mayo de 2026 su informe «Situación de la auditoría de cuentas en España 2025». Son los datos más recientes y completos que existen sobre el estado del sector, y merece la pena pararse en ellos porque cuentan una historia de crecimiento notable, pero también apuntan al principal reto estructural al que se enfrenta la profesión.

Un sector que marca récord histórico

Por primera vez, la facturación del sector de auditoría en España ha superado los 1.000 millones de euros. En concreto, alcanzó los 1.053,6 millones de euros en 2025, un 27,5% más que en 2022. Es el mayor volumen de negocio registrado desde que existen estas estadísticas. Solo las sociedades de auditoría facturaron más de 1.027 millones de euros, un 7,8% más que en 2024.

La actividad también creció de forma significativa: se emitieron 75.676 trabajos e informes de auditoría durante 2025, un 10,4% más que en 2022, reflejo de una demanda creciente de información financiera fiable y verificada por parte de empresas, inversores y entidades financieras.

El sector mantiene además una estructura de empleo cualificado relevante: más de 19.500 profesionales trabajan al servicio de auditores y sociedades de auditoría en España. En nuestra experiencia, además, son perfiles cada vez más tecnológicos y multidisciplinares.

Más presencia femenina en la profesión

El informe también confirma una tendencia sostenida de los últimos años: el avance de la presencia femenina en auditoría. Los trabajos e informes firmados por mujeres pasaron de 13.399 en 2023 a 16.213 en 2025, un crecimiento acumulado del 21%. El número de mujeres inscritas en el ROAC también ha crecido ligeramente, hasta las 5.747 en 2025, y ya son 831 las auditoras ejercientes.

El gran reto: el relevo generacional

El dato que, a nuestro juicio, merece más atención no es el del crecimiento, sino el que revela la composición por edad de la profesión: el 69,4% de los auditores ejercientes tiene más de 50 años, y solo el 5,9% es menor de 40.

Es un desequilibrio que no es exclusivo de la auditoría, pero que en esta profesión tiene una urgencia particular: formar a un auditor de cuentas requiere años de experiencia práctica, y la salida de la profesión de generaciones enteras sin un relevo suficiente puede convertirse, a medio plazo, en un problema de capacidad para todo el sector, especialmente para las firmas de tamaño pequeño y mediano, que compiten por el mismo talento joven que las grandes redes internacionales.

La atracción de nuevas generaciones hacia la auditoría pasa por comunicar mejor lo que ofrece la profesión hoy: formación continua, estabilidad, exposición a tecnología y visión transversal del negocio de las empresas a las que se audita. También por la propia transformación del oficio, cada vez más ligado a la sostenibilidad, la digitalización y la inteligencia artificial, que puede resultar más atractiva para perfiles jóvenes que la imagen tradicional de la profesión.

Lo que estamos haciendo en Audinfor

En Audinfor somos conscientes de este reto y llevamos tiempo trabajando para atraer y formar a las nuevas generaciones de auditores:

  • Mantenemos convenios de prácticas con universidades para incorporar estudiantes en periodo de prácticas curriculares.
  • Colaboramos con másteres de auditoría y contabilidad, impartiendo clases y presentando la profesión a quienes se están formando.
  • Contamos con un plan de formación interna estructurado para los recién incorporados, con mentoring de socios y seniors y formación técnica continuada.
  • Damos apoyo económico y de tiempo a quienes quieren certificarse como auditores y preparar el examen del ROAC.
  • Ofrecemos un plan de carrera claro, de junior a senior, a manager y hasta la posibilidad de llegar a socio, como argumento de estabilidad y progresión real.
  • Apostamos por la tecnología y la inteligencia artificial en el trabajo diario, para ofrecer una imagen de la profesión más moderna y alejada del estereotipo tradicional de la auditoría.

El sector de la auditoría en España vive un buen momento en términos de facturación y actividad, apoyado en una demanda creciente de transparencia e información financiera fiable. Pero ese crecimiento convive con un reto de fondo, el relevo generacional, que las firmas, individualmente, y la profesión, en su conjunto, tendrán que abordar en los próximos años si quieren sostener ese ritmo.